Pancho Olmedo
Tengo la idea que el Cementerio viejo de Cagua, situado entre las calles Sabana Larga y Matadero Viejo tiene varios siglos de existencia, por lo menos dos ¿o dónde enterraban antes a los muertos de aquí? siendo hoy día una vergonzosa realidad ante el descuido, no solo de las autoridades actuales y las anteriores, sino igualmente de los ciudadanos y ciudadanas que tenemos allí enterrado a algún pariente.
Yo no voy mucho allí en realidad, ya que lo hago de vez en cuando para acompañar a mi esposa al llevar flores a sus familiares cuyos restos allí reposan, pero de verdad debo confesar que eso es un laberinto infraficable, algo que imagino no tiene ningún parecido con cualquier otro que pueda haber en otro lugar, tumbas por doquier, nuevas y viejas, marcadas o sin marcar, bonitas y feas, muchas tumbas olvidadas, monte y culebras. Una verdadera vergüenza para todos y todas que debe corregirse en lo posible.
Hace muchos años, siendo un niño aun, me tocó ir al entierro de un tío en Santa Cruz y me llamó la atención la existencia de algunos nichos verticales, no sé si pertenecían a algunas familias o eran de la municipalidad, pero lo cierto es que sería una buena solución para modificar la estructura del viejo cementerio local, convirtiéndolo todo en una serie de tales nichos y eliminando las viejas tumbas hoy atravesadas por doquier.
Es y ha sido tal la desigualdad social en nuestra comunidad que hasta en el cementerio se nota esa diferencia, con tumbas de primera, segunda, tercera, etc; aun cuando al final, como decía Shakespeare en Hamlet, los muertos terminaran siendo iguales, confundibles sus restos.
Ante esto propongo que nuestra Alcaldía promueva un censo de las tumbas existentes, la realización de un Decreto, u otra medida legal, que conceda a los y las familiares que tengan parientes allí enterrados, para que los señalen debidamente mediante un Registro actualizado y se proceda a la exhumación en la medida en que exista la debida autorización, para que vayan siendo colocados en los nuevos nichos a construir, siendo así progresivamente cada vez que se vayan liberando o creando espacios que lo permitan.
Seguramente hoy día existen técnicas arquitectónicas y de construcción civil que permitirían tener tales nichos con lo que sanitariamente se requiere respecto a olores y demás elementos, dispuestos de tal manera que permitan la comodidad de las familias para los sepelios o para llevar flores, con una accesibles avenidas o veredas, con bancos y posiblemente techos para guarecerse del sol y la lluvia.
Del mismo modo pienso que quien quiera tener allí los restos de sus familiares, ya existentes o futuros, debería pagar un impuesto periódico que permita su mantenimiento, el pago del personal obrero y administrativo, ornato, etc., mientras que quienes no lo deseen simplemente quedarían expuestos a lo que Alcaldía decida hacer con ellos.
Tengo entendido que hay lugares donde esos nichos son diseñados hasta en columnas de a tres, uno sobre otro, el ancho de cada lote de acuerdo a los espacios concebidos; cada nicho con un largo interior de dos metros y medio y altura de 0.80 metros (80 cms.); cuentan con un espacio al frente para colocar flores y velas, así como igualmente cuentan con una especie de drenaje para cualquier tipo de líquido que pueda introducirse.
Bien podría desde ahora hacerse una campaña abierta para dar a conocer la idea y hacer el debate necesario y, si hubiese consenso, entonces iniciar el respectivo censo al tiempo que acondicionar un primer espacio piloto para un primer lote de esos nichos. Creo que vale la pena tratar de hacerlo cuanto antes e iniciar la modernización, por lo menos, del cementerio.
Tengo la idea que el Cementerio viejo de Cagua, situado entre las calles Sabana Larga y Matadero Viejo tiene varios siglos de existencia, por lo menos dos ¿o dónde enterraban antes a los muertos de aquí? siendo hoy día una vergonzosa realidad ante el descuido, no solo de las autoridades actuales y las anteriores, sino igualmente de los ciudadanos y ciudadanas que tenemos allí enterrado a algún pariente.
Yo no voy mucho allí en realidad, ya que lo hago de vez en cuando para acompañar a mi esposa al llevar flores a sus familiares cuyos restos allí reposan, pero de verdad debo confesar que eso es un laberinto infraficable, algo que imagino no tiene ningún parecido con cualquier otro que pueda haber en otro lugar, tumbas por doquier, nuevas y viejas, marcadas o sin marcar, bonitas y feas, muchas tumbas olvidadas, monte y culebras. Una verdadera vergüenza para todos y todas que debe corregirse en lo posible.
Hace muchos años, siendo un niño aun, me tocó ir al entierro de un tío en Santa Cruz y me llamó la atención la existencia de algunos nichos verticales, no sé si pertenecían a algunas familias o eran de la municipalidad, pero lo cierto es que sería una buena solución para modificar la estructura del viejo cementerio local, convirtiéndolo todo en una serie de tales nichos y eliminando las viejas tumbas hoy atravesadas por doquier.
Es y ha sido tal la desigualdad social en nuestra comunidad que hasta en el cementerio se nota esa diferencia, con tumbas de primera, segunda, tercera, etc; aun cuando al final, como decía Shakespeare en Hamlet, los muertos terminaran siendo iguales, confundibles sus restos.
Ante esto propongo que nuestra Alcaldía promueva un censo de las tumbas existentes, la realización de un Decreto, u otra medida legal, que conceda a los y las familiares que tengan parientes allí enterrados, para que los señalen debidamente mediante un Registro actualizado y se proceda a la exhumación en la medida en que exista la debida autorización, para que vayan siendo colocados en los nuevos nichos a construir, siendo así progresivamente cada vez que se vayan liberando o creando espacios que lo permitan.
Seguramente hoy día existen técnicas arquitectónicas y de construcción civil que permitirían tener tales nichos con lo que sanitariamente se requiere respecto a olores y demás elementos, dispuestos de tal manera que permitan la comodidad de las familias para los sepelios o para llevar flores, con una accesibles avenidas o veredas, con bancos y posiblemente techos para guarecerse del sol y la lluvia.
Del mismo modo pienso que quien quiera tener allí los restos de sus familiares, ya existentes o futuros, debería pagar un impuesto periódico que permita su mantenimiento, el pago del personal obrero y administrativo, ornato, etc., mientras que quienes no lo deseen simplemente quedarían expuestos a lo que Alcaldía decida hacer con ellos.
Tengo entendido que hay lugares donde esos nichos son diseñados hasta en columnas de a tres, uno sobre otro, el ancho de cada lote de acuerdo a los espacios concebidos; cada nicho con un largo interior de dos metros y medio y altura de 0.80 metros (80 cms.); cuentan con un espacio al frente para colocar flores y velas, así como igualmente cuentan con una especie de drenaje para cualquier tipo de líquido que pueda introducirse.
Bien podría desde ahora hacerse una campaña abierta para dar a conocer la idea y hacer el debate necesario y, si hubiese consenso, entonces iniciar el respectivo censo al tiempo que acondicionar un primer espacio piloto para un primer lote de esos nichos. Creo que vale la pena tratar de hacerlo cuanto antes e iniciar la modernización, por lo menos, del cementerio.
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