Carolina Álvarez
Presentación
El 1° de febrero de este año (2017) , celebraremos los 200 años del nacimiento de Ezequiel Zamora. En toda Venezuela se celebraron actos importantes, sobre todo aquí en Aragua, lugar donde vivió nuestro héroe y comenzó su revolución popular.
Como un homenaje al General del Pueblo Soberano, el periódico infantil Pirueta presentó una edición especial sobre su vida y su compromiso con las personas más necesitadas. En esta oprtunidad, por iguales razones compartimos este texto en el blog Por Cagua y Bella Vista.
La presente biografía está basada en el libro Ezequiel Zamora y la tierra de los hombres libres, de Juan A. Calzadilla Arreaza, publicado por el Centro Nacional de Historia (Caracas, 2009).
Los primeros años
Ezequiel Zamora nació en Cúa, en lo que hoy es el estado Miranda, en el año de 1817, en el momento más duro de la Guerra de Independencia.
Su papá, Alejandro Zamora, fue un oficial que luchó por la independencia. Murió en la Batalla de Carabobo el 24 de julio de 1821, cuando Ezequiel tenía apenas 4 años. Su mamá fue Paula Correa, ella fue maestra de escuela y una mujer de ideas independentistas. Ezequiel tenía, además, dos hermanas, Carlota y Genoveva y un hermano, Gabriel.
Venezuela en la época de Zamora
Hacia 1830 Venezuela se separa de la Gran Colombia. Venezuela era un país que dependía de un solo producto, el café. Así que su economía era agraria.
José Antonio Páez, el antiguo héroe de la Independencia (ahora convertido en oligarca) era presidente y líder del Partido Conservador. A su alrededor se encontraban en pugna dos clases dominantes, dos tipos de ricos. Por un lado los dueños de haciendas, antiguos mantuanos (blancos criollos), realistas (godos) que regresaban a reclamar las tierras que le habían expropiado durante la guerra, y algunos oficiales como Páez que habían logrado apoderarse de tierras como resultado de la Guerra de Independencia. Este grupo era conocido como la oligarquía.
El otro grupo que comenzaba a ascender estaba formado por comerciantes mercaderes y banqueros.
Estos grupos dominantes eran solo una parte muy pequeña de la población venezolana, porque la mayoría se encontraba en la más absoluta pobreza. Eran familias de esclavizados y peones de haciendas. Los peones recibían salarios miserables y, además, les pagaban con fichas que solo se intercambiaban en las pulperías de los dueños de las haciendas a precios altísimos. Así que lo que ganaban volvía de nuevo a los bolsillos de sus amos.
Hacia 1840 muchos de los terratenientes se encontraban arruinados y sus tierras pasan a mano de los mercaderes usureros. Aquellos ricos que van quedando fuera del aparato político que gobierna la República comienzan a oponerse al Gobierno de Páez y fundan el Partido Liberal. El pueblo, al escuchar las protestas contra los oligarcas, comienza a identificarse con este partido.
La Revolución Campesina
En 1838, cuando Ezequiel tiene 21 años, se establece en Villa de Cura. Allí conversa con la gente y se da cuenta de la necesidad de rescatar los ideales de Bolívar que proclamaba la abolición de la esclavitud y justicia para el pueblo.
Ezequiel tiene una tienda o pulpería y es en esta pulpería de Villa de Cura donde Zamora organiza las primeras reuniones para leer el periódico El Venezolano y donde se organizará la Sociedad Liberal de Villa de Cura. El Venezolano era el periódico de los liberales, estaba dirigido por Antonio Leocadio Guzmán y denunciaba todos los abusos de la oligarquía.
Es importante mencionar que los planteamientos políticos del Partido Liberal estaban dirigidos más hacia lograr mayores libertades económicas y beneficios para quienes deseaban mantener sus riquezas que hacia la búsqueda de una mayor justicia social. Se trataba de una lucha por el poder entre los ricos. Sin embargo, Zamora lleva más lejos las consignas de los liberales. Su programa político contempla la redistribución de las tierras de forma equitativa y la liberación de los esclavos.
Hacia 1846 estaban previstas unas nuevas elecciones. Los oligarcas, sabiendo que iban a perder, comenzaron a preparar un fraude para impedir la victoria de Antonio Leocadio Guzmán, candidato de los liberales. Los conservadores gracias a sus trampas logran que resulte electo el general José Tadeo Monagas.
Los primeros días de septiembre Francisco José Rangel, conocido como El Indio Rangel, indignado por las maniobras de los conservadores se rebela y el 9 de septiembre se unirá a Zamora, reconociéndolo como jefe y bajo el grito de “Tierras y hombre libres” y “Viva la libertad” se inicia la Rebelión Campesina de 1846. Siete meses duró el alzamiento el cual fue reprimido con toda la fuerza que le era posible a los oligarcas y en marzo de 1847 vencen al ejército de Zamora. El Indio Rangel es apresado y asesinado. Zamora logra escabullirse mientras cae enfermo de tifus. Es buscado sin descaso. Hasta que finalmente el 4 de abril es apresado y condenado a muerte.
El nuevo presidente Monagas, le conmuta la pena por diez años de prisión, pero Zamora logra escaparse y salir del país.
La Guerra Federal
Al poco tiempo, el presidente Monagas se distancia de los conservadores que lo llevaron al poder. Entre 1850 y 1858 Zamora vive un período de tranquilidad. Forma parte del ejército regular de la República y asciende a general de brigada. Se casa con Estefanía Falcón, hermana del líder liberal Juan Crisóstomo Falcón, y se retira con ella a Coro.
José Tadeo Monagas se turna en el poder con su hermano José Gregorio. Al comienzo de sus mandatos lograron satisfacer algunas demandas populares como la abolición de la esclavitud, pero las tierras siguen estando en manos de muy pocos. El latifundio había crecido y los antiguos esclavos formaban parte de las filas de los peones explotados por los hacendados. Por otro lado, la familia Monagas aumenta sus riquezas apropiándose de tierras que pertenecían a la República.
El poder de los Monagas se agota y en 1858 los conservadores se alzan. Una vez más logran tomar el poder y llaman a elecciones. Los liberales perseguidos y sabiendo que son elecciones fraudulentas comienzan a reagruparse. Realizan una asamblea en Caracas, allí abrazan la bandera del federalismo (es decir, proponen una mayor autonomía para las provincias) en oposición al régimen centralista que defienden los conservadores.
El general Juan Crisóstomo Falcón es aclamado como jefe supremo del Partido Liberal y Zamora se pone a sus órdenes. Falcón y sus hombres son perseguidos, pero es difícil contener la revuelta y el 23 de febrero de 1859 estalla la Guerra Federal.
Zamora es el genio militar de los federales. En poco tiempo, el General del Pueblo Soberano logra conquistar los llanos. El triunfo de los federales estaba asegurado después de la gloriosa batalla de Santa Inés el 10 de diciembre de 1859. Para sellar la revolución popular venezolana solo quedaba marchar a Caracas acción prevista por Zamora para el 20 de febrero de 1860.
La muerte de Zamora
Un año habría podido durar la guerra. Pero el general es asesinado. Juan Antonio Calzadilla señala: “Después de Santa Inés ya nada podría detener el avance del pueblo y su ejército victorioso. Solo una bala asesina, en el rostro del general Zamora, disparada por un francotirador desde un punto que ya dominaban las fuerzas revolucionarias, durante la captura de San Carlos, el 10 de enero de 1860, pudo hacerlo. Nunca se supo quién había sido el culpable. El crimen quedará impune para siempre. Esta muerte significó la derrota del pueblo”.
Los beneficiarios directos de la muerte del general no fueron los oligarcas, sino Juan Crisóstomo Falcón, quien asumió el mando de la revolución para llevarla a la derrota, pactando con la oligarquía y convirtiéndose después en presidente, y Antonio Guzmán Blanco.
Cuatro años más duró la terrible guerra. En lugar de seguir el avance del Ejército Federal hacia Caracas, Falcón dispersa el ejército, desmonta el estado mayor zamorano y persigue a sus oficiales. Al prolongarse la guerra, Falcón causa otras miles de muertes dolorosas e innecesarias. El 23 de abril de 1863 se firma el Tratado de Coche, en el cual conservadores y liberales se reparten el poder en la Asamblea.
Calzadilla concluye su libro con el siguiente párrafo:
“Durante mucho tiempo, por más de 100 años, los hombres libres de estas tierras recordarán la hazaña de liberación emprendida por Ezequiel Zamora al lado de su pueblo”.

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