Francisco Olmedo
Luchador
comunitario de Cagua Aragua
Es
una bestialidad lo que ocurre hoy día con los precios de cualquier
cosa, pero especialmente nos golpea de forma terrible lo que tiene
que ver con los alimentos, importados o nacionales, de origen
industrial o del agro, bastando ver los precios del pan; azúcar;
café; arroz, pasta; atún enlatado; jamón endiablado; mantequilla;
margarina; papelón; huevos; caraotas y demás granos; carnes de res,
cerdo, ovejo, conejo, pollo, etc., etc.
¿Ante
quién quejarse? Lo que se llama SUNDEE es objeto de mucha propaganda
y videos televisivos cada vez que cambian de jefe, hacen gran
alharaca unos días y tiempo después nada, las mafias empresariales
y bachaqueros gozando un mundo riéndose del pobre consumidor,
resultando esto en la rabia de mucha gente, la angustia y el deseo de
venganza electoral, tal como ocurrió el 6 de diciembre cuando la
mayoría votó por la derecha.
Creo
que en el Gobierno no existe capacidad para vencer a las mafias, en
ningún sentido, ya que de haberla se vieran resultados positivos, y
eso no ocurre sino lo contrario, razón por la cual opino que el
PSUV, que se dice tiene más de 7 millones de inscritos, debería
usar sus inmensos recursos comunicacionales, técnicos, logísticos y
profesionales, para desatar una intensa, vigorosa y dinámica campaña
a través de sus redes organizativas y generar boicots a diferentes
productos, siendo probable que funcione de manera sencilla con los
rubros perecederos. Si en un tiempo determinado (semana, quincena o
mes) se deja de comprar tomate, cebolla, pimentón, plátanos y
algunos otros, sin que repercuta de forma drástica en nuestra dieta
diaria, seguramente a esos 7 millones de chavistas se le sumarían
muchos que no lo son y también son afectados por la especulación.
Otra
cosa: Si un productor posee 4 Has. y las siembra de tomate, pudiera
obtener más de 100.000 Kgs. del producto. Si luego de sacar costos
considera que su precio al cosechar es de Bs. 500, por decir algo, al
llegar un camión 350 al Mercado Mayorista, solamente debería
aumentar el precio del flete dividido entre la carga (entre 3 y 4 mil
kgs), del mismo modo que el intermediario que lo compra dentro del
mercado tendría que ganarle solamente 30 por ciento por ley y el
vendedor final, buhonero o negocio establecido otro 30 por ciento. No
hay manera de justificar un precio de 3 mil bolívares o más en el
tomate. Y así es igual para todos los productos ¿qué debería
hacer el Gobierno? Colocar algunos funcionarios (y rotarlos para
evitar la matraca) en esos grandes Mercados para que el productos o
quien sea que lleve el producto compruebe el precio de entrada (casi
siempre es por las tardes), hacer una ficha al productor, al
transportista, al intermediario y al expendedor. De allí el cálculo
aguas abajo.
Otra
cosa: EL Gobierno autorizó la importación de muchos productos
alimenticios desde Méjico, Brasil, Colombia y otros países, los
cuales vimos vendidos a precios tolerables (más por la necesidad que
por la lógica), incluso a menos de 2 mil bolívares, pero en lo que
espabila un chino ya están a más 4 mil bolívares o cinco mil
bolívares. ¡Explíquenme¡ Ante esta barbaridad opino que el Estado
debería usar recursos suficientes para, al menos, atiborrar el país
de aunque sea azúcar; arroz; café; pasta; de lo que le sea más
fácil, y derrotar aunque sea un poquito a esas mafias, al tiempo que
se piensa cómo organizar a la gente. Que se hagan cooperativas de
consumidores por áreas en los municipios y que aportemos cada mes
para crear un FONDO que permita que esos dólares que se les venden a
los grandes empresarios, sean usados para que el sector popular sea
quien haga las importaciones cuando sean necesarias. O sino dejarle
los Mercados Mayoristas a los CLAP, Consejos Comunales, Comunas, Etc.
Si no se hace algo ya, nos llevará el diablo y este intento de
Revolución será historia.
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